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Brindar valores, apoyo y libertad.
La crianza no es un conjunto estático de reglas, sino una relación viva. Cada día nos enfrentamos a nuevos desafíos y nos preguntamos: ¿Soy demasiado estricto? ¿Soy demasiado permisivo? La psicología moderna nos ofrece guías sobre cómo acompañar a los niños para que se conviertan en personalidades fuertes y empáticas.
En el centro de los enfoques modernos se encuentra el vínculo. No se trata de "domar" o manipular a los niños, sino de entender su comportamiento como una comunicación de sus necesidades. Esto no significa no poner límites, sino dotar a los límites de amor y explicaciones.
Reglas estrictas sin mucho margen para la participación. Hoy en día, este estilo se considera arriesgado para la autoestima del niño.
Pocos límites, mucha libertad. Sin embargo, a menudo los niños carecen aquí de la orientación y seguridad necesarias.
Reglas y expectativas claras, combinadas con una alta calidez emocional y disposición al diálogo.
Los niños aprenden sobre todo a través del ejemplo. Cuando reflexionamos sobre nosotros mismos y admitimos nuestros errores, les mostramos que el crecimiento es un proceso de por vida. El juego compartido es el espacio de aprendizaje más importante.