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El tiempo de calidad es el regalo más valioso.
En el ajetreo diario entre el trabajo, el hogar y las citas, a menudo queda poco tiempo para nuestros hijos. Pero la buena noticia es: el vínculo no surge por la pura cantidad de horas, sino por la calidad de los momentos compartidos. 15 minutos de atención plena pueden lograr más que toda una tarde llena de distracciones.
Tiempo de calidad significa: tu smartphone está fuera. Tus pensamientos no están en el próximo proyecto. Simplemente estás ahí. Sigues el juego de tu hijo, escuchas sus historias y te sumerges en su mundo.
Construid juntos una cabaña con mantas. En este espacio protegido surgen las mejores conversaciones.
Salid y buscad "tesoros": piedras, hojas o bichos. La naturaleza inspira la curiosidad.
Involucra a tu hijo en proyectos. Crear algo con las manos fortalece la confianza en uno mismo.