Por qué el estrés te mantiene despierto por la noche – y cómo volver a poner a tu cuerpo en modo de descanso.
El estrés no es solo un sentimiento: es una reacción química que sabotea directamente tu sueño.
El cortisol es vital para la supervivencia desde un punto de vista evolutivo. Es nuestra "hormona despertadora", que nos da energía por la mañana y moviliza fuerzas en situaciones de peligro (lucha o huida). Normalmente, el cortisol sigue un ritmo natural: alto por la mañana, bajo por la noche.
Sin embargo, con el estrés crónico, los niveles de cortisol permanecen elevados incluso por la noche. El resultado fatal: tu cuerpo está en constante estado de alerta. Un alto nivel de cortisol le dice al cerebro "peligro" – y quien está en peligro no puede dormir.
El cortisol y la melatonina son antagonistas. Cuando el cortisol está alto, la melatonina no puede actuar. Por eso, relajarse por la noche no es una opción, sino una necesidad biológica para el sueño.
Por qué las preocupaciones a menudo nos atrapan solo en la cama – y cómo encontrar el interruptor.
Durante el día, estamos distraídos por el trabajo, las conversaciones y los medios. Cuando estamos acostados en la cama por la noche y se hace silencio, nuestro cerebro de repente tiene tiempo para procesar problemas no resueltos. Comienza la llamada "rumiación".
A menudo, los pensamientos giran en torno al futuro ("¿Qué pasa si fracaso mañana?") o al pasado ("¿Por qué dije eso?"). Estos pensamientos generan reacciones emocionales que, a su vez, liberan cortisol – un círculo vicioso.
Escribe por la noche todas tus preocupaciones y tareas para mañana en un papel. Dite a ti mismo: "Está ahí, no tengo que recordarlo."
Cuando estés rumiando, levántate y siéntate en una "silla de preocupaciones" especial. La cama permanece como una zona libre de preocupaciones.
Di en voz alta "¡ALTO!" cuando los pensamientos se repitan. Dirige tu enfoque conscientemente hacia tu respiración.
Por qué tantas personas se despiertan exactamente a las 3 o 4 de la mañana.
Despertarse típicamente en las primeras horas de la mañana es a menudo una reacción relacionada con el estrés. En ese momento, el cuerpo ha terminado su primer ciclo de sueño y el nivel de azúcar en sangre es bajo. Normalmente, continuaríamos durmiendo.
Con un alto nivel de estrés, el cuerpo interpreta el bajo nivel de azúcar en sangre como un peligro y libera un cóctel de adrenalina y cortisol para movilizar energía. El resultado: nos despertamos de golpe, a menudo con palpitaciones y preocupaciones que surgen de inmediato.
La intención paradójica y otras estrategias de emergencia.
Nada nos mantiene más despiertos que el miedo a no poder dormir. Miramos el reloj, calculamos cuánto tiempo queda ("¡Solo 4 horas más!"), y la presión aumenta. Las hormonas del estrés inundan el cuerpo.
Intenta mantenerte despierto (sin móvil). Dite a ti mismo: "Solo estoy descansando." Esto quita la presión de "tener que dormir".
Esta técnica de respiración calma físicamente el sistema nervioso y puede reducir los niveles de cortisol.
Pasa mentalmente por tu cuerpo y relaja cada músculo individualmente, desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Aprender a dormir a menudo significa: aprender a vivir. El estrés debe ser reducido durante el día.
El estrés moviliza energía. Si no gastamos esta energía (a través del movimiento), se queda "atascada" en el cuerpo y nos mantiene despiertos por la noche. El ejercicio regular es uno de los medios más efectivos para reducir el exceso de cortisol.
La relajación no es una actividad pasiva que se comienza solo en la cama. Incorpora "micro-pausas" a lo largo del día para reducir el nivel de estrés repetidamente, de modo que no se acumule hasta la noche.
Descubramos juntos qué factores de estrés están saboteando tu sueño. El Health & Wellness Assistant ofrece planes personalizados de manejo del estrés.
💬 Analizar nivel de estrés