El Arte Curativo del Baño de Bosque
Es más que un paseo. Es sumergirse en la atmósfera del bosque. Sin teléfono, sin destino, sin prisa. Solo tú y el verde vivo.
Los árboles se comunican a través de mensajeros bioquímicos llamados terpenos. Cuando respiramos este aire, algo asombroso sucede en nuestro cuerpo: la cantidad y actividad de nuestras células asesinas naturales (células NK) aumenta. Estas células son el sistema de defensa de nuestro cuerpo contra virus y células cancerosas.
Hemos pasado el 99,9% de nuestra historia evolutiva en la naturaleza. Nuestro cuerpo no está hecho para desiertos de concreto y luz artificial. El bosque devuelve nuestro sistema nervioso al estado parasimpático – el estado de descanso y reparación.
No se trata de recorrer kilómetros. Detente. Cierra los ojos. Respira profundo. Toca la corteza rugosa de un roble. Huele la tierra húmeda. Deja que el bosque fluya a través de tus sentidos.
Las fitoncidas son compuestos orgánicos que las plantas producen para protegerse de bacterias y hongos. El Dr. Qing Li de la Nippon Medical School ha demostrado que estas sustancias reducen las hormonas del estrés en humanos y pueden fortalecer el sistema inmunológico hasta por 30 días – después de solo un fin de semana en el bosque.